El gran reto de la 6a edición del Congreso Som Elèctrics

Publicado por Sol Roig en

Nos preguntaron muchas veces por qué hablaríamos del ferrocarril en un monográfico en esta sexta edición del Congreso Som Elèctrics, y la verdad es que esta apuesta respondía a algo muy meditado.

Esta edición ha sido consecuencia de las anteriores. En 2020, las medidas sanitarias lógicas de esta pandemia no permitieron un encuentro como en las anteriores, pero la sesión en streaming conectó a responsables de distintos modales de transporte para abordar cómo la intermodalidad iba a ser cada vez una opción y de que sin estrategias comunes la cosa iba a ser más difícil.

Porque movernos va mucho más allá de cual sea nuestro país de origen y su determinación en la aplicación de medidas inequívocas en favor de la sostenibilidad.

La sociedad tiene unos tempos y unas demandas que para nada tienen que ver con la celeridad en las tomas de decisiones. Es una cuestión simple, la actuación lenta y desigual de los gobiernos con la de aquellos a quiénes afecta en su cotidianidad el hecho de que no se hayan destinado inversiones y convicción en esta movilidad, la de aquella ciudadanía que cada día para ir al trabajo, a la universidad o a realizar cualquier gestión, opta por el transporte público.

Y en el centro, y no porque Europa haya decidido que sea su año, se encuentra el ferrocarril.

Ese transporte que asociábamos a nuestros abuelos, también a una lentitud que para nada se asemeja al ritmo trepidante de nuestras vidas, a unos trenes que nos parecen viejos, obsoletos y en muchos casos en unas estaciones dónde el tiempo se hubiera detenido en ellas.

Pero más allá de esta percepción entendible hay otra realidad y que va a ritmo imparable, y que nos habla de pasado sí: el que permitió abrir nuevas vías comerciales; el que fue responsable de activar económicamente comarcas, pueblos, ciudades; del presente que apuesta por la sostenibilidad no sólo en el servicio sino en la fabricación, por la digitalización, por gestionar esta movilidad de manera más eficaz y eficiente.

Un presente dónde el ecodiseño, la apuesta por materiales que reduzcan peso, consumo, que mejoren su rendimiento, que sean más duraderos y que contribuyan a una mayor seguridad. Dónde la contratación de la energía sea verde, de proximidad y que sea el resultado de una cadena de colaboración entre las empresas del sector. Dónde se potencie trenes eléctricos pero también de hidrógeno para poder dar servicio en recorridos dónde la electrificación no va ser posible por cuestiones diversas. Y dónde se dé entrada a un quinto transporte como es el Hyperloop. Porque sin nuevas generaciones con talento y atrevimiento, no hay revolución.

El ferrocarril ha sido testigo de muchísimas historias, y es que pasó de ser una gran opción a ser menos interesante frente a otras, pero ha resistido dos siglos después, quizás porque cómo dijo Jaime Borrell (Director Marketing y Desarrollo de Negocio de Alstom) tiene un bajo consumo energético, dispone de gran capacidad de transporte y de facilidad de electrificación.

Volvemos al pasado no sólo por el legado visible que hoy podemos ver en museos que le dedican su atención y que son de obligada visita para entender en muchos casos el paisaje por dónde iniciaron sus rutas y el impacto social y económico que tuvieron en su trazado, sino para incorporar fórmulas y servicios que entonces existían y que vuelven como los trenes nocturnos. 

Pero el pasado nos resulta romántico pero poco realista con el hoy, a no ser que seamos capaces de hacer entender a la sociedad actual que este sector ha cambiado, que se intuyen disrupciones importantes, que estamos en un momento dónde elegir es una opción y un derecho, pero que necesitamos que sea eficiente, pero también atractivo.

Y este es el gran reto a nivel de conectar. Más allá de las vías, de superar sus anchos, del déficit de las infraestructuras, de por dónde pasar mercancías y viajeros para minimizar impactos, del conjunto de acciones que son necesarias para llegar a no sólo lo que Europa nos exige sino el propio mercado de viajeros y de mercancías, de privados y empresas, de entender qué se está haciendo en tecnología y diseño en el sector, es indispensable explicar qué nos ofrece este transporte, que nos ofrecerá y cómo desbloquear esa imagen de extemporáneo.

Debe llegar a la gente con un mensaje convencido y convincente, a la vez que atractivo. Que rompa esa imagen a veces “casposa” asociada al tren como ha sabido hacer OUIGO, dando un aspecto de modernidad que no tiene que ver  con el pantone elegido para su imagen, pero que sin duda es un acierto.  OUIGO ha conectado con el público más joven, el gran reto, si queremos que la opción del tren sea una realidad presente pero aún más importante, futura.

Pero como decía al principio no se conseguirá esta transición, como decía Ricard Font,  Secretario General de la Vicepresidència, Polítiques Digitals i Territori de la Generalitat de Catalunya, sin administraciones emprendedoras que inviertan en transición energética. El transporte ferroviario necesita de grandes convicciones pero también de grandes inversiones. El orden natural es ese.

Hay que apostar por la tecnología, por el talento y por el atrevimiento. Quiero poder ver Hyperloops,  con los que ir de un lado a otro con mis nietos -cuando los tenga- para explicarles historias veraces de unos trenes que iban a carbón, que formaban parte del paisaje de mis abuelos, para constatar, mientras observo el paisaje desde algún tren de hidrógeno en algún lugar del mundo, que se han superado anchos de vías y estrecheces de miras.

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